domingo, 10 de enero de 2016

La navidad se huele, se escucha, se toca, se saborea y se ve.



It's christmats time!
Ha llegado diciembre y para inaugurar este blog vamos a dedicar la entrada a los mercadillos de navidad.
Normandía está plagada de pequeños pueblecitos que salpican todas las carreteras de la región y todos ellos se visten para la ocasión. Las calles se llenan (repito: se LLENAN) de árboles de navidad llenos de adornos y luces que, en ocasiones, están conectadas en las casas de los vecinos, todo el mundo participa para que su pueblo sea el mejor decorado de ese año. Se huele a vino caliente con canela y a churros (aquí llamados "chichis españoles") con chocolate (bueno “colacao”, no conocen el chocolate caliente tipo Paladín que le va de muerte a los churros). En el hilo musical de las calles suenan villancicos y canciones navideñas y las orquestas y pasacalles se pasean compartiendo su ritmo con todo el que quiera disfrutarlo.

En las ciudades grandes como Caen, capital de la Baja Normandía, el mercadillo se instala para quedarse durante todas las fiestas. Aquí Papa Noel recibe a los niños todas las tardes y podemos disfrutar de puestos de artesanía, de complementos, de chichis y vino caliente, de atracciones de feria para los peques y de puestos de productos gastronómicos. Hay que decir que en TODOS los mercados que he visitados hay algún puesto de embutido español, (así da gusto).



Pero en los pueblecitos de la Normandía profunda sólo podemos disfrutar del mercadillo de navidad un fin de semana. Durante el mes de diciembre los mercadillos de navidad ambulantes se suceden en distintos lugares todas las semanas de viernes a domingo. Y si tenéis la oportunidad de pasar por aquí os puedo recomendar uno de los que más me han llamado la atención.
El 12 y 13 de diciembre tuve la suerte de visitar el mercadillo de navidad de Saint Pierre Sur Dives. Este pueblo tiene mucho encanto gracias a su abadía y a sus calles que mantienen el estilo medieval y merece una visita en cualquier época del año. Pero en navidad es mágico. El mercadillo no solo ocupas las calles con puestos de productos típicos de la región, de comida y bebidas calientes (como el vino caliente o la sidra caliente), sino que también ocupa un antiguo edificio medieval semejante a un gran establo en el que, además de los puestos, se realizan actividades para grandes y pequeños a lo largo de todo el fin de semana. 


Durante mi visita me topé con dos pasacalles, uno de villancicos y otro más bohemio de música popular. También tuve la suerte de ver el belén viviente y el concierto navideño de la orquesta del pueblo. Había talleres de pintura para los niños y paseos en calesas tiradas por dos hermosos caballos negros que toda la familia podía disfrutar. Y Papa Noel recibía a pequeños y mayores para escuchar sus deseos navideños y hacer fotos familiares.

Esto es un pequeño ejemplo de lo que podréis encontrar si paseáis por las calles de los mercadillos, pero recordad que sólo están un fin de semana en cada pueblecito, así que mirad bien en las páginas oficiales antes de desplazaros.  

Y con esto me despido por el momento, espero que lleguéis a compartir mi amor por estos mercadillos si tenéis la suerte de  poder visitarlos.

Feliz 2016 a todo el mundo.

En la próxima entrada visitaremos los acantilados de la costa de Etretat, no tiene desperdicio.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Una española en Normandía

Así empezó todo.

Gracias a una beca para ser lectora de Español en un instituto de Caen, capital de la Baja Normandía, me encontré en un país ajeno, con un conocimiento básico de la lengua francesa y sin nadie a quién acudir en caso de urgencia. Pero, ¡OH SORPRESA!, la aventura me cambió la vida.

Mi estancia en Normandía me enriqueció en todos los sentidos y lo que quiero con este blog es compartir con vosotros todo lo posible. Acompañadme a descubrir los rincones y encantos ocultos de las tierras Normandas y, ¿por qué no? con el tiempo ir cruzando fronteras.

Así que vamos a disfrutar de esta región y todas las que vengan.



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