It's christmats time!
Ha llegado diciembre y para inaugurar
este blog vamos a dedicar la entrada a los mercadillos de navidad.
Normandía está plagada de pequeños pueblecitos
que salpican todas las carreteras de la región y todos ellos se visten para la
ocasión. Las calles se llenan (repito: se LLENAN) de árboles de navidad llenos
de adornos y luces que, en ocasiones, están conectadas en las casas de los
vecinos, todo el mundo participa para que su pueblo sea el mejor decorado de
ese año. Se huele a vino caliente con canela y a churros (aquí llamados
"chichis españoles") con chocolate (bueno “colacao”, no conocen el
chocolate caliente tipo Paladín que le va de muerte a los churros). En el hilo
musical de las calles suenan villancicos y canciones navideñas y las orquestas y
pasacalles se pasean compartiendo su ritmo con todo el que quiera disfrutarlo.
En las ciudades grandes como Caen, capital de la
Baja Normandía, el mercadillo se instala para quedarse durante todas las
fiestas. Aquí Papa Noel recibe a los niños todas las tardes y podemos disfrutar
de puestos de artesanía, de complementos, de chichis y vino caliente, de
atracciones de feria para los peques y de puestos de productos gastronómicos.
Hay que decir que en TODOS los mercados que he visitados hay algún puesto de
embutido español, (así da gusto).
Pero en los pueblecitos de la Normandía profunda
sólo podemos disfrutar del mercadillo de navidad un fin de semana. Durante el
mes de diciembre los mercadillos de navidad ambulantes se suceden en distintos
lugares todas las semanas de viernes a domingo. Y si tenéis la oportunidad de
pasar por aquí os puedo recomendar uno de los que más me han llamado la
atención.
El 12 y 13 de diciembre tuve la suerte de visitar
el mercadillo de navidad de Saint Pierre Sur Dives. Este pueblo tiene mucho
encanto gracias a su abadía y a sus calles que mantienen el estilo medieval y
merece una visita en cualquier época del año. Pero en navidad es mágico. El mercadillo
no solo ocupas las calles con puestos de productos típicos de la región, de
comida y bebidas calientes (como el vino caliente o la sidra caliente), sino
que también ocupa un antiguo edificio medieval semejante a un gran establo en
el que, además de los puestos, se realizan actividades para grandes y pequeños
a lo largo de todo el fin de semana.
Durante mi visita me topé con dos pasacalles, uno
de villancicos y otro más bohemio de música popular. También tuve la suerte de
ver el belén viviente y el concierto navideño de la orquesta del pueblo. Había
talleres de pintura para los niños y paseos en calesas tiradas por dos hermosos
caballos negros que toda la familia podía disfrutar. Y Papa Noel recibía a
pequeños y mayores para escuchar sus deseos navideños y hacer fotos familiares.
Esto es un pequeño ejemplo de lo que podréis
encontrar si paseáis por las calles de los mercadillos, pero recordad que sólo
están un fin de semana en cada pueblecito, así que mirad bien en las páginas
oficiales antes de desplazaros.
Y con esto me despido por el momento, espero que lleguéis a compartir mi amor por estos mercadillos si tenéis la suerte de poder visitarlos.
Feliz 2016 a todo el mundo.
En la próxima entrada visitaremos los acantilados de la costa de Etretat, no tiene desperdicio.
En la próxima entrada visitaremos los acantilados de la costa de Etretat, no tiene desperdicio.

